Humanizando a un nuevo humanista

El humanismo en tí

Razones para comenzar.

Jueves 8 de febrero de 2007, por Zeuxis Vargas

Ahora que los años, el camino, el destino, tu propia vida, los segundos que has gastado, los besos que has prodigado, el abrazo y las palabras sencillas que se te han ido y que por casualidad de repente te han traido hasta acá, es conveniente que te preguntes el ¿por qué?, el ¿para qué?. Preguntas que debes hacerte más allá de tu simple corazonada de estar viviendo algo asombroso, preguntas que debes contestarte más allá de lo especial o ansioso que te puedas sentir, preguntas que debes hacerte para crecer. Preguntas simplemente, que debes realizarte desde tu inocencia por aprender, desde tu corazón, porque es desde ahí desde donde tienes la obligación de intenar responder lo que verdaderamente eres. Ahora, que sencillamente has comenzado el viaje al centro mismo del universo humano.

La vida, esa que arrastras de aquí para allá y de allá para acá, a veces, casi sin sentido alguno, por simple costumbre u obligación, por aburrimiento o ignorancia, de repente, te ha traído hasta este espacio.

Por eso, para que no salgas corriendo pensando que quizá habías entrado en una reunión de brujos sin permiso, me es necesario contarte nuestra historia, una historia que por lo demás, algún día, tu también tendrás que construir.

Que importa mi nombre o mi imagen, que importa lo que soy o lo que fuí, de ahora en adelante tan sólo seré ese, tu narrador, tu guía en el camino, la mano invisible señalándote la cumbre.

la historia comienza en este instante, ahora que te encuentras entre nosotros, con nosotros, ahora que te sientes tan repleto de expectativas y deseos, pero sucede, que esta historia instantánea, al parecer tuya también, tiene todo el universo por testigo.

Por eso es necesario volver hasta el origen. Escucha bien y descubre que leer es un acto que hace posible el encuentro de todos los sentidos.

En el principio el ser humano no existía, lo único cierto era la nada y como si una fuerza despertada de algún dios hubiese puesto manos en el asunto, de repente, apareciste.

Bueno, eso es un decir, porque al principio tan solo eras una masa vulnerable, un centenar de células tirando y jalando hacia adelante, procurando la existencia. Te recuerdo que si no hubiese sido por la perseverancia de esas células tan enconadamente fuertes, indiscutiblemente tu no estarías.

Por eso debes entender que tu primer propósito en la vida ha sido y será siempre la fuerza.

Aun siendo tan pequeño, saliste a la luz, al mundo, simplemente porque querías vivir, querías sentir el dolor gratificante del oxigeno entrando por primera vez en tus pulmones, querías golpear tus ojos con el brillo de todos los objetos de la casa y como si ya fueras parte del universo te dio por echarte a vivir sobre el tiempo sin temor alguno.

Por eso mismo, tu segundo propósito en la vida ha sido siempre vivir.

Los primeros años, los más difíciles, los más pesados y angustiantes los sobreviviste con asombro, todas las cosas carecían de nombre y todas pudieron haber acabado contigo en un instante, pero eso nunca pasó y fuiste navegando, atropellándote ante el mundo, sufriendo terribles tormentas, resistiendo la furia escalofriante del universo, pasando y pasando pruebas, venciendo, ganando, creciendo.

Por eso tu tercer propósito siempre ha sido triunfar.

Por si no lo sabias o lo ponías en duda siempre has sido un ganador, no en balde estas ahora aquí.

Pero espera y te termino de contar. En resumen, todos los años de tu infancia se fueron no sin antes habiéndote preparado justamente para los rigores del destino.

Los años fueron pasando y el saber, la historia de los hombres te fueron llenando el cráneo con intuiciones y temores.

Poco a poco te fuiste convirtiendo en un ser débil que rara vez peleaba, te fuiste acoplando al mundo como si fueras harina que se amasa firmemente.

Sin embargo nunca te has dejado vencer de la vida, sigues y sigues trajinando el tiempo y por alguna razón intuyes que tu presencia en este mundo no es en balde.

Bueno, si resumimos, tengo que decirte que eres un ser obstinado, caprichoso, valiente y que aunque te sea difícil creerlo eres y has sido poderoso, te felicito.

Pero aún no encuentras el centro del universo, aun las miles de preguntas del origen y el final no has podido responderlas.

Te digo una cosa, no busques más, que sacarías con ello. Dime, si encuentras la salida de verdad quisieras irte, si encuentras el inicio en verdad quisieras devolverte.

Tu vida ha sido alegre y dura, mas sin embargo ha sido inolvidable y si hay algo cierto es que no podrías imaginarla de otra manera.

Lo que tienes que hacer ahora, ya sea con nosotros o sin nosotros es empezar el camino hacia ti mismo.

Ya conoces el mundo, ese laberinto asfaltado repleto de hombres que tan sólo buscan cosas imprecisas.

Si te hacías la pregunta del por qué estas aquí, pues sencillamente es porque así es la vida, porque extrañamente el destino sabe obrar de alguna forma, porque, y es justo decírtelo, ya estas listo para tu nueva y única aventura.

la aventura que de ahora en adelante eres, porque créelo el centro verdadero del universo eres tu.

De ahora en adelante tendrás que aprender a ser tu luz, tu fuerza, tu vida, tu triunfo y con todo esto tendrás que superarte.

De ahora en adelante tu estarás en búsqueda del humano verdadero pero eso solo lo puedes lograr entendiendo tu humanidad.

La hora de decidir ha llegado, ya te conté la historia que nos lleva hasta este preciso momento, ahora decide, tienes la oportunidad de ser un mejor ser humano o de seguir enredándote en la vida.

Toma tu tiempo y cuando hayas tomado la decisión correcta entonces saluda de nuevo y como si fuéramos viejos amigos, a partir de un gran abrazo de bienvenida, reanudemos la marcha por el camino verdadero.

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Aquí comienza la historia
de aquel que tanto preguntaba
y al final pudo responderse

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