4 de septiembre de 2008, por Malucha Pinto
No hago esta mención en vano porque si bien sus apreciaciones son brillantes: a veces abstractas y en ocasiones aceradas y sólidas, todo parece percibirse desde un perfume lejano. Es, diría, extraordinario. Nunca hubo respecto a mi obra, un acercamiento olfatorio, un acercamiento sensorial tan difícil (y para ella, tan sencillo). Y es gracias a ese acercamiento que puede ascender más allá de los sentidos, más allá de las representaciones para llegar a un mundo que los antiguos llamaron de la (...)