Los Modelos

Miércoles 31 de marzo de 2004, por Enrique Amigo

Encuadre

Nuestra identidad esta formada por todos aquellos elementos sociales y subjetivos que nos caracterizan. Es decir: la manera de relacionarnos con los demás, la forma de nuestro cuerpo, nuestra forma de pensar y sentir, nuestras creencias y certezas, y a la propia experiencia de vida que cada uno tiene. Cuando pensamos en cómo somos, siempre vamos a coincidir con otros en muchas características, porque tenemos mucho en común.

Si vemos a nuestro alrededor nos daremos cuenta que hay muchos tipos de personas: gordas o flacas, altas o bajas, claras, morenas o trigueñas, del sur o el norte, chilenos y extranjeras, etc. Somos muy diversos, pero aún así, tenemos mucho en común.

Y si miramos las formas de ser de cada una veremos que hay personas pacientes, impacientes, alegres, serias, ágiles, lentas, puntuales, impuntuales, conversadoras, calladas, etc.

Para conocer nuestra propia identidad, debemos contestar a las interrogantes:

¿Quién soy?

¿Qué características tengo?

¿Por qué soy así?

Pocas veces nos hacemos preguntas sobre nosotros mismos, y para responderlas tendremos que observarnos, descubrir que características tenemos y qué es lo que nos define como hombres y mujeres.

La sociedad asigna valores y comportamientos distintos al hombre y a la mujer.

Trabajo en Grupo (Lluvia de ideas en 10 min.) : “Los modelos de hombre y mujer”

Tratemos de determinar en conjunto, el tipo de modelo hombre y el tipo de modelo mujer que forma nuestra sociedad. Se trabaja anotando en una pizarra o papelógrafo con una “lluvia de ideas” a cerca de lo que se espera sea el hombre y la mujer, de tal forma de llegar más o menos a esto:

Modelo femenino

Modelo masculino

Las mujeres han sido formadas para obedecer, cuidar de nuestra casa, marido e hijos, ser cariñosas, delicadas, complacientes, sencillas, incondicionales, fieles, etc.

Al varón lo formaron para ser el proveedor, fuerte, decidido, de mundo, valiente, seguro, inteligente, con iniciativa, etc.

En nuestra sociedad, estas diferencias entre varón y mujer han significado desigualdad.

Es decir, que siempre se han valorado más las características y habilidades de los varones; y las características femeninas han sido consideradas menos valiosas, por lo que el aporte de la mujer a la sociedad se ha hecho menos visible, y no ha tenido la debida importancia.

No obstante esta mirada naturalista también a perjudicado a ambos. A los hombres se les ha inculcado que “no es bueno” tener algunas características que nos parecen muy normales para las mujeres y que para ellos son reprobables, extrañas o peligrosas, haciendo que se repriman en su sentir y, por lo tanto, se limiten en su expresión.

Un ejemplo muy conocido es la clásica frase "Los hombres no lloran”, que obrado fuertemente en la especie masculina haciendo que estos repriman sus sentimientos de pena o rabia, evitando llorar, ante el temor de ser considerados poco hombres o demasiado femeninos, como si esto último fuera un insulto o un pecado.

· Si un niño llora, esta mal, parece una mujercita......

· Si una niña llora, es natural, es mujer, y las mujeres son muy lloronas........

· Si una niña golpea a un amiguito, es mala, parece marimacha...

· Si un niño golpea a un amiguito, es natural, los niños son así .....

Sin embargo, esto también a perjudicado a las mujeres cuando han creído que su rol es inferior al del hombre y ha terminado ayudando al machismo imperante sosteniendo las mismas creencias.

Pero, por qué no intentamos mirar las cosas de una nueva manera?

Los varones también tienen derecho a expresar sus emociones y sentimientos, si es necesario mediante el llanto...

Los niños y las niñas a veces tienen actitudes violentas con sus amigos, debemos enseñarles a ambos, a no ser violentos.

NOTA: esta reunión es larga... continua la próxima semana

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