Latinoamérica

La Eterna Esperanza de Bolivia

Un pueblo que profundiza en sus raíces para crecer

Martes 11 de diciembre de 2007, por Germán Bustos

La visita del embajador de Bolivia en Colombia, Carlos Walter Smith Colque a la Universidad Nacional de Colombia fue una gran oportunidad para conocer no solo el proceso actual Boliviano, sino también los fundamentos cosmológicos que inspiran a los indígenas que lo lideran.

A pesar que se graduó como arquitecto en la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, Carlos Smith dice que empezó a aprender cuando volvió a las minas en las que paso su juventud trabajando con los indígenas, extrayendo mineral de las entrañas de la tierra.

Las cooperativas mineras de Bolivia son la forma en que los indígenas de este país tuvieron que organizarse para poder vivir de la minería. Carlos Smith llegó a una de ellas y tuvo que ponerse a trabajar como todo el mundo, el hecho que hubiera asistido a la universidad o que su padre hubiera sido un dirigente de la organización no le ayudaron, sus compañeros de organización le recibieron con la condición que trabajara como todos los demás y pasara un período de prueba de un año sin voz ni voto.

Durante años trabajando en las cooperativas Smith Culque fue aprendiendo la cosmología de sus ancestros, entendiendo el significado de las prácticas ancestrales y conociendo la profundidad de las expresiones de la lengua aymara, su idioma materno.

Con los años llegó a ser un importante dirigente de las cooperativas mineras y fue elegido de una terna que éstas le presentaron al presidente Evo Morales como embajador en Colombia.

Hoy ante un público de unas 50 personas entre estudiantes de la Universidad Nacional y humanistas contó de manera coloquial y sencilla el proceso que vive su país.

Porque lo que ha pasado en la vida de este indígena es de alguna manera un reflejo de la historia boliviana de los últimos años.

El proceso que se vive hoy día en Bolivia es irreversible, no porque se imponga por la fuerza, sino porque toma su fuerza de profundizar en la cosmología tradicional de los pueblos indígenas. Como el árbol que para crecer profundiza sus raíces.

"Uno no escoge la cara con la que va a nacer", dice el embajador, "pero puede escoger la filosofía con la que va a vivir, y la filosofía de los aymara es vivir bien"

Vivir bien es, para ellos, vivir sin contradicción actuando según lo que se cree y lo que se siente, en armonía con las fuerzas de la naturaleza, vivir bien es actuar en comunidad, es ser recíprocos, es reconocer que los pueblos civilizados son aquellos que han superado la violencia.

En sus ocho mil años de historia las culturas andinas llegaron hace siglos al punto en que no usaban la violencia para dirimir sus conflictos, esa fue una de las circunstancias que permitieron que los españoles conquistaran con tanta facilidad el imperio Inca, explica el representante de Bolivia al tiempo que exhorta a hacer una relectura de la historia que nos han contado sobre el proceso de conquista de nuestro continente.

La simbología de los brazos cruzados, frecuente en varias representaciones tanto en Tiwanaku como en otros sitios arquelógicos de los andes es una representación de la reciprocidad. La cosmología indígena valora el dar y el recibir, entre iguales, no la dádiva que se da desde una posición de arrogancia sino el intercambio de servicios entre iguales, yo te doy, tú me das, todos aportamos.

Además está el comunitarismo como forma de organización social y económica, en las que todos los interesados tienen igualdad de oportunidades e igualdad de acciones y obligaciones con todos los demás.

El accionar del movimiento indígena que hoy ha hecho presidente a Evo Morales recupera esos principios de sus raíces ancestrales y les da validez en el mundo contemporáneo, alimenta con ellos una propuesta de futuro abierto que se reconcilia con ese pasado tantas veces negado y vilipendiado. Igualmente los gobernantes bolivianos de hoy reconocen las muchas herencias de otras culturas de las que también se van enriqueciendo, pero saben que su cultura ancestral es la que les permite tener un centro en la vida.

En nuestro recorrer por la calles de La Paz notamos siempre como las "cholitas" siempre llevaban con estilo sus sombreros que parecían flotar sobre sus cabezas. "No están agarrados de nada simplemente se deben llevar así" nos contó una jóven indígena en el mercado cercano a la iglesia de San Francisco, frecuentado por turistas. Una humanista experimentada en el saber sobre la influencia que las posiciones corporales tiene en la vida nos explicó el tema: Mantener el sombrero en cualquier condición y lograr que no se caiga, muestra que el cuerpo siempre mantiene un eje recto, y ese eje del cuerpo le da un eje a la vida.

Un detalle que parecería trivial, hoy cobró fuerza cuando escuchábamos a Carlos Smith Colque, el eje de la vida no es solo para que el sombrero no se caiga, es una claridad sobre los principios que le dan sentido a la vida.

Y esa rectitud en los principios es la que ha hecho que Bolivia empiece a transformarse, aun los opositores del presidente Morales han tenido que reconocer que su gobierno es honesto. "Claro que en miles de funcionarios puede haber algún corrupto, pero ese es un lujo que no podemos tolerar, nosotros no tenemos los estudios en las universidades gringas y cosas así, nuestro fuerte es -por tanto- nuestra honestidad", por eso los indígenas no toleran ningún acto de corrupción.

Ese buen manejo del erario público ha hecho que las reservas de Bolivia aumenten, que las deudas del estado boliviano disminuyan, que los ingresos del gobierno puedan beneficiar a más personas.

Pero no todo es color de rosa, aquellos grupos sociales, en realidad un puñado de familias que por siglos han detentado el poder en Bolivia ven amenazadas sus prebendas con esta ola revolucionaria, así que han desatado una encarnizada oposición contra el gobierno indígena de Bolivia.

Se ha desempolvado el conflicto por la capitalidad proveniente del siglo XIX, pretenden disfrazar los conflictos bajo el manto del reclamo de las autonomías para los departamentos. Claro son dos asuntos que Bolivia aun no ha logrado resolver, que generan división de opiniones pero que en realidad la nueva constitución podría haber resuelto, pero no se convirtieron en chispa que disparó la violencia.

De lejos pareciera que estos temas son el centro del debate, pero aunque son una máscara que oculta el problema verdadero. El eje de la oposición es el racismo, para estas personas no es concebible que los "indios ignorantes" gobiernen el país, no pueden entender como se les concede a los pueblo originarios los mismos derechos que a los descendientes de los invasores.

Con el control de buena parte de la riqueza del país y en especial de los medios de comunicación la oposición ha desarrollado un proceso de desinformación sobre el proceso boliviano que muestra al gobierno como el principal responsable de los actos violentos.

Se han puesto todas las trabas posibles al funcionamiento de la Asamblea Constituyente, primero se pidió que sesionara en Sucre, capital constitucional del país y sede del poder judicial, el gobierno accedió. Después se exigió que las decisiones se tomaran por mayoría absoluta (dos tercios de los participantes) y no por mayoría simple (la mitad más uno)., se aceptó. Se puso el asunto de la capital y la sede de gobierno, se aceptó y empantanó las discusiones, pero los indígenas continuaron el debate, entonces la oposición decidió abandonar la Asamblea para deslegitimarla, sin embargo, después de las revisiones de los reglamentos de la Asamblea, se continuó sesionando hasta aprobar una nueva carta magna que se basa en la inclusión.

Como la estrategia de sabotear el proceso constituyente no ha funcionado los prefectos (gobernadores) de tres de los 9 departamentos bolivianos han viajado a los Estados Unidos a solicitar apoyo contra el presidente Morales.

Evo en una arriesgada jugada política propuso al Congreso (controlado por la oposición y que no fue revocado por la Asamblea Constituyente) que se convocara un plebiscito revocatorio, en el cual él y los nueve prefectos se sometieran a la evaluación popular para legitimar su continuidad.

A lo largo de las actividades realizadas durante el Segundo Foro Humanista Latinoamericano, realizado en La Paz, los humanistas hicieron un concienzudo análisis de la situación de Bolivia y decidieron que era necesario hacer una campaña mundial en la que los pueblos del mundo pudieran conocer de primera mano la situación de Bolivia más allá de los titulares amarillistas de la prensa corporativa que sirve a los intereses de las multinacionales.

Esta actividad fue el primer paso de esa campaña en Colombia, para el próximo año se proponen muchas otras en las que permitirán que los colombianos y colombianas nos acerquemos a la realidad que vive el hermano pueblo boliviano y seguramente aprendamos de ellos varias cosas que podrían inspirar, por ejemplo, mecanismos para superar el conflicto armado que sufre nuestro país.

blog comments powered by Disqus
Inicio | Noticias | En acción | Principios | El Movimiento | El Mensaje | Materiales | Quienes somos | Reflexiones
| | Mapa del sitio | Correo
Desarrollado por Atarraya: tejedores de saber social