En medio del ecosistema de puna, tras las montañas que resguardan el Lago Titicaca, surge un sitio arqueológico de la que alguna vez fue la capital de la nación de los tiwanacotas, un pueblo contemporáneo de los egipcios, anterior a los incas y que aun hoy sigue demostrando unos avanzados conocimientos en astronomía, ingeniería, agricultura y arquitectura.
"Estas no son unas ruinas, las ruinas son sitios abandonados, sin vida" dice el alcalde del municipio de Tihuanaco. "Este es un sitio sagrado, que sigue dándonos la fuerza para la vida".
El templo de Kalasasaya es la representación del mundo medio, a su lado se encuentra la pirámide de Akapana, representación del mundo de arriba, más allá el templete semisubterráneo que representa el mundo de abajo. Entre los tres se mantiene el equilibrio del mundo.
Los humanistas fueron recibidos por un yatiri o chmán aymara quien orientó un rito en el que también participaron los voceros del humanismo para Europa, Giorgio Shultze, para Norteamérica Chris Wells y para América Latina Tomás Hirsch.
La ceremonia indígena fue continuada con un oficio humanista. La respuesta de la Pacha Mama fue el sobre vuelo de tres hermosas aves sobre el templo de Kalassaya.
Con esta energía que nos dio el contacto con lo profundo de cada uno de nosotros se comenzaron las actividades del Segundo Foro Humanista Latinoamericano.





