El Sentido y el Sinsentido

"dos experiencias fundamentales".

Martes 15 de noviembre de 2005, por Angela Toro

Un aporte profundo de Dario Ergas para que sigamos enriqueciendo nuestro desarrollo interno, y para que éste salga afuera en nuestros proyectos, por necesidad de amor...

Ángela Toro

Primera Jornada de Sicología del Nuevo Humanismo
Universidad Bolivariana, Santiago, Chile
11/Junio/2005

Aportes de lo Espiritual a lo Socológico y a la Salud Comunitaria.

Es una conversación muy difícil en la que hemos sido invitados a hablar. He pensado como transmitir lo que pienso, como llevar a palabras esto de lo espiritual y finalmente he tenido que aceptar que lo que voy a comunicar será una caricatura de algo que creo es muy importante.

Dos experiencias fundamentan la vida humana: La experiencia del Sentido y la experiencia del Sinsentido. Estas dos experiencias fundamentales tienen muchas graduaciones, podemos experimentarlas con distinta intensidad, pero allí están como verdaderos faros del proceso vital humano.

El Sinsentido

El sinsentido es una experiencia cotidiana donde nos encontramos atrapados haciendo cosas que no queremos hacer y sintiendo mucho temor al porvenir. Tratamos de evitar el dolor del sinsentido, fugándonos, embotando nuestra conciencia en actividades ordinarias de todo tipo. A veces estamos tan ocupados corriendo de un lado a otro que pareciera que de esas cosas que hacemos dependiera la felicidad misma. Cuando estamos así de embobados y algo sale mal, cualquier cosa, no logramos alcanzar una meta, o somos rechazados o simplemente algo tan normal como la muerte se nos cruza en el camino, todo eso que parecía tan importante pierde toda su carga y atractivo.

Así el sinsentido está presente en nuestras vidas sea manifiestamente en alguna forma de depresión o angustia, o está oculto tras un espejismo que la conciencia persigue obnubilada.

El Sentido

En este deambular por el sinsentido y tratando de encontrar algo verdadero, verdaderamente verdadero, trascendente, que se proyecte hacia un futuro interminable, en algún momento al doblar una esquina, al abrir una puerta, al cruzar un umbral, somos tomados por una alegría inmensa, por una comprensión totalizadora, por una esperanza esperanzadora, por una amistad fraterna que a todos nos une.
Y esto ¿qué es?, de dónde sale esa inmensidad que me acongoja. ¿De dónde apareció ese instante, fue un segundo o duró la vida entera?, qué es esto que ahora lo único que quiero es volverlo a encontrar. Buscaba salir del sinsentido y qué encontré, o acaso fui encontrado por algo inesperado.

Esa experiencia extraordinaria no llegó de afuera, desde algún lugar de mi mismo irrumpió como el fuego del volcán.

¿Pero qué hay aquí adentro que tiene tanta fuerza, tanta energía, tanta bondad para que mis simples lágrimas humedezcan al mundo entero?

Algo muy grande vive al interior de cada uno de nosotros, tan grande que la conciencia no lo puede abarcar; sin embargo recibe sus señales y su dirección. El sentido no es algo que viene de afuera, es algo que viene de adentro y se plasma en el mundo de las cosas.

Qué es eso que viene de adentro y tiñe completamente al mundo en que vivo. Qué es ese adentro, dónde está ese adentro. Si algo inmenso más grande que la conciencia y el mundo alojan adentro mío y también adentro tuyo, qué es ese adentro. Si eso que aloja adentro mío también aloja adentro tuyo, qué es lo que está afuera, qué es lo que nos separa entre tú y yo.

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Eso innombrable, inasible, calmo, casi sin tiempo, que no ocupa espacio, ¿eres tú el espíritu?
De pronto mi psiquis te capta, te intuye y te escucho como si fueras una voz que habla desde mi corazón. De pronto me siento llamado por la bondad, por el amor, por los derechos de mis semejantes, por la justicia. Ya no puedo hacer otra cosa que seguir tu llamado, que es también un mandato. Sólo quiero encontrarte y seguir en contacto contigo, fuente que emanas agua pura, y que estás en algún lugar fuera del tiempo y fuera del espacio.

Estás en mi adentro, y en tu adentro y en el adentro de ese que llora por salir de su miseria y de su dolor. Dónde está ese adentro, que es lo que realmente estoy percibiendo, que es lo que se está expresando. Cuando sufres, sufres porque estás impedido de expresar lo importante y trascendente que vive dentro de ti. El otro llora porque su pobreza o el temor a la pobreza, no lo deja expresar eso inconmunserable que habita en su interior.
¿Seguiré de largo en mi propia búsqueda o tenderé una mano solidaria al clamor de mi hermano? Si sigo de largo te perderé y me será muy difícil encontrarte. De pronto supe dónde estás. Estás detrás, pero también adelante de mis ojos y adentro de los ojos de mi hermano. Eres lo que está vivo y que tiene que salir, desplegarse, del no tiempo al tiempo, del infinito al espacio.

Hacer lo que hay que hacer significa seguir con el pensamiento el sentimiento y la acción aquello que desde adentro está empujando para salir al mundo. Eso es lo importante y el eje de la existencia. Pero ¿y si no conozco o no recibo esa señal que viene de los mundos internos? Entonces búscala, búscala incansablemente porque desde allí emana el sentido.

Cuando violento a una persona, cuando la maltrato, cuando impido que se exprese, estoy bloqueando algo muy grande que quiere, que necesita manifestarse. El atentado a la expresión de otro es un atentado al sentido mismo de la vida y se registra en quien comete esa violencia como sufrimiento, contradicción y muerte. Por el contrario facilitar el fluir del Sentido hacia el tiempo y al espacio, se experimenta como plenitud y como aumento de la fe en la vida siempre creciente e inagotable. Porque hay un sentido profundo y trascendente es que puedo experimentarlo. Si no lo experimento lo busco y cuando lo busco con sinceridad mis acciones ayudan a la vida y a superar el dolor, el sufrimiento y la muerte; cuando ayudo a la vida, la vida se me muestra en la experiencia de plenitud.

Y qué dices entonces de un mundo en que el 80% vive en condiciones miserables, en que los países tienen armamento hasta para armar a sus niños y un poder de fuego para aniquilar el planeta entero. Porque hay sentido y algo muy grande que necesita expresarse a través de lo humano, es que estamos impulsados, tal vez obligados, impelidos por un mandato moral a transformar el mundo y transformarnos a nosotros mismos para que aparezca la bondad, la belleza y la justicia en la humanidad.

Esto es lo que puedo decir sobre el aporte de lo espiritual en lo sicológico. Lo espiritual es lo que fundamenta y da dirección al siquismo. La conciencia es una traductora de impulsos, un transformador de impulsos del mundo interno en acciones hacia el mundo externo. La conciencia traduce los instintos de supervivencia. Los traduce en ensueños, en deseos y éstos movilizan acciones. Pero no hay sólo instintos en el trasfondo de la conciencia. En alguna parte donde no existe el tiempo ni el espacio, en una zona de calma y silencio, algo muy importante está impulsando a la vida, y la conciencia es también capaz de traducir esa señal. Si producto de nuestro sufrimiento, el ruido de la conciencia aumenta a tal grado que no puede reconocer lo inmortal que está operando en ella, esa conciencia está en problemas, en el campo del sinsentido y necesita ayuda para reencontrar su rumbo.

Los impedimentos que encuentra el siquismo para reconocer y expresar en acción la experiencia del sentido, puede ser una dirección muy valiosa y significativa para una Sicología del Nuevo Humanismo.

Para finalizar debo decir que para acceder a la experiencia de lo trascendente existen distintas prácticas según los contextos culturales en que nos desenvolvemos. Personalmente he llegado a las conclusiones expuestas estudiando, y practicando el mensaje de Silo expresado en su libro llamado “La Mirada Interna”.

Muchas gracias.
Dario Ergas

Recomendamos: La Conciencia como nexo entre "lo interno" y el mundo.

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