Buscando Humanizarme

"Un niño pasa cinco horas frente al televisor"

Lunes 13 de noviembre de 2006, por Giovannie Torres

"No importa cuan ocupados estemos, siempre hay tiempo para dedicar a nuestros hijos. Tiempo que a veces desperdiciamos en cosas menos importantes y que no producen resultados. El buscar relacionarnos con los demás seres humanos no nos hace mas débiles o susceptibles".

En cada momento se ve más cerca el día en que nosotros como personas no tengamos que salir de nuestras casas para nada. Que maravilla que ya no tengo que salir a hacer compras en el supermercado o hasta salir al Video club para buscar la película que veré mientras me como la Pizza que mandé a comprar por Internet. Ya no tendré que salir a soportar los tapones (embotellamientos) diarios en la conmuta diaria del trabajo. Estas promesas de bendiciones, al igual que todo en la vida, tiene un precio. ¿Seremos capaces de enfrentar y costear este precio?

En estos momentos no estamos tan lejos de este escenario como seres humanos que vivimos en una sociedad como la nuestra. Estamos esperando esto con los brazos abiertos y pronto nos pasarán la factura. Es alarmante que en nuestra sociedad los niños pasen más de cinco horas diarias frente a un televisor o computadora. Esto es más tiempo de lo que le dedican a compartir con sus familias o aprender a leer un libro. Esto es más tiempo de lo que se dedican “conscientemente” a aprender algo constructivo por su cuenta. Yo no me considero viejo ni lo soy pero me acuerdo que cuando niño buscaba aprender como montar las piezas de mi bicicleta, o jugaba a que era un mecánico y construía carritos con las piezas de coches(carriolas), patines, patinetas y cuatro piezas de madera vieja. Y así hice un sin número de cosas para mantenerme entretenido y de esa forma aprender mas sobre todo lo que me rodeaba. Así satisfacía mi curiosidad. Estamos llegando a un punto en nuestras vidas en que la interacción entre el ser humano y la tecnología es super imprescindible. No nos vemos capaces de vivir sin ella. Trate de contestar estas preguntas: ¿Qué hizo usted la última vez que hubo un apagón en su vecindario? ¿Cuáles eran los estados de ánimo de usted y su familia? ¿Tiene usted planta generadora de electricidad?

Planteo estas preguntas pues conozco personas que prefieren tener energía eléctrica en sus casas a tener servicio de alcantarillado. Créanme, no me siento muy cómodo cerca de ellos. Cuando estas personas explican en resumidas cuentas su predilección lo único que pueden decir es que no soportan el aburrimiento. Estas personas en ningún momento se detuvieron a considerar que existen vecinos y que pueden encontrar cosas en común con ellos y así compartir. En los últimos cinco años ha aumentado la dependencia en la tecnología en un 30% de la población de Estados Unidos- incluyendo a Puerto Rico- en lo que a teléfonos celulares, televisión, Internet y cuartos de chat se refiere. Ya nuestras opciones de poder comunicarnos impersonalmente ha sobre pasado todas expectativas. Enviamos mensajes de texto por teléfono, Tenemos correo electrónico, enviamos mensajes a amigos, familiares y compañeros de trabajo a través de los cuartos de chat y otras aplicaciones. No solo esto, hasta buscamos pareja en línea evitándonos la interacción o la pena de pasar un desengaño humano y todo esto sin siquiera ver la otra persona. Salvo en contadas ocasiones alguien se atreve a publicar su foto. Yo no soy ningún Frankenstein pero tampoco un Adonis y como sea no me atrevería. Hace unos días atrás vi el reportaje de unas personas que se conectan en los cuartos de chat para luego ponerse de acuerdo para encontrarse y bailar juntos en grupo. Diráa que hay de malo en todo eso. No hay nada malo, solo que el encuentro ocurre en una parte de la ciudad todos usando sus respectivos aparatos de música puestos en sus oídos y bailando cada uno en su propio mundo. Es inconcebible que en una sociedad tan grande como la nuestra, personas están sintiéndose solas, atacadas por la depresión, la tristeza y el desconcierto entre otras cosas. No solo eso, sino que estamos desarrollando ermitaños en nuestros niños que ven con buenos ojos la interacción “humana” por Internet. Estamos integrándonos tanto a la tecnología que parece que queremos convertirnos en lo que ésta representa.

Si seguimos este tren entonces la pesadilla que tanto nos atormenta en las películas de horror, de las maquinas apoderándose de la tierra y matándonos a todos por ser inferiores, se hará realidad. No tome a mal ni personalmente lo que digo. Solo intento mostrar este lado extremo a propósito. Acordémonos que todos los extremos son malos y esto no es la excepción a la regla. Debemos humanizarnos, armarnos de valor para iniciar una conversación con el vecino, o al compañero en el cubículo de la oficina contiguo al nuestro, o con la señora con quien me tropecé en la calle. Debemos quitar o controlar la niñera electrónica a nuestros hijos. No importa cuan ocupados estemos, siempre hay tiempo para dedicar a nuestros hijos. Tiempo que a veces desperdiciamos en cosas menos importantes y que no producen resultados. El buscar relacionarnos con los demás seres humanos no nos hace mas débiles o susceptibles, sino que nos hace vernos solitarios y vulnerables. De ahi el refrán en la unión esta la fuerza refiriéndose siempre a la unión humana. Puedes intentarlo vistiendo un hola con una sonrisa y usándolo en cualquier lugar, hasta en la calle se rompe el hielo abriendo las puertas a las relaciones entre los seres humanos.

blog comments powered by Disqus
Inicio | Noticias | En acción | Principios | El Movimiento | El Mensaje | Materiales | Quienes somos | Reflexiones
| | Mapa del sitio | Correo
Desarrollado por Atarraya: tejedores de saber social