Ahora que los años, el camino, el destino, tu propia vida, los segundos que has gastado, los besos que has prodigado, el abrazo y las palabras sencillas que se te han ido y que por casualidad de repente te han traido hasta acá, es conveniente que te preguntes el ¿por qué?, el ¿para qué?. Preguntas que debes hacerte más allá de tu simple corazonada de estar viviendo algo asombroso, preguntas que debes contestarte más allá de lo especial o ansioso que te puedas sentir, preguntas que debes hacerte para crecer. Preguntas simplemente, que debes realizarte desde tu inocencia por aprender, desde tu corazón, porque es desde ahí desde donde tienes la obligación de intenar responder lo que verdaderamente eres. Ahora, que sencillamente has comenzado el viaje al centro mismo del universo humano.